La detoxificación, imprescindible para contrarrestar los excesos navideños

De todos es conocido que el hígado es el órgano por excelencia para desintoxicar el organismo, es el encargado de ejecutar centenares de funciones diversas, por lo cuál, es imprescindible garantizar su buen funcionamiento.

Es una glándula de gran tamaño que pesa alrededor de kilo y medio, situada debajo del diafragma, y ocupa la parte más alta de la cavidad abdominal.

Su función principal es transformar las toxinas en moléculas solubles para facilitar su eliminación. Según el tamaño de la toxina se puede eliminar a través de la bilis o las heces (las de mayor peso molecular), y las más pequeñas vía sangre ó riñón.

Las toxinas son sustancias o elementos perjudiciales para el organismo, que no sólo pueden generarse en las células a través de su metabolismo y por tanto en su medio interno (endógenas), sino que también pueden proceder del medio externo. En estas últimas están los fármacos, el alcohol, el tabaco y la contaminación ambiental.

Las toxinas pueden ser endógenas (procedentes del organismo) y también toxinas exógenas (procedentes del exterior), como son los fármacos, metales pesados, herbicidas, alcohol, tabaco y contaminación ambiental. Las toxinas pueden dañar estructuras celulares muy diversas, así como interferir en los diferentes procesos que tienen lugar en el interior de la célula.

¿Qué es la detoxificación?

Es el proceso que realiza el hígado para eliminar las toxinas que cuenta con dos fases. Durante el transcurso de la detoxificación se filtra la sangre para eliminar las toxinas más grandes  esta fase es realizada por el sistema citocromo P-450. En la segunda fase se generan radicales libres, especies químicas altamente reactivas que pueden dañar las estructuras celulares, por lo que resulta esencial la optimización de estas dos fases para una buena detoxificación.

Cofactores, antioxidantes y otros nutrientes favorecen la fase I de la detoxificación, actuando sobre el sistema enzimático o neutralizando los radicales libres generados. Destacamos algunas vitaminas (B2, B3, B6, B12, C, ácido fólico), minerales (cobre, zinc, selenio y magnesio), el glutatión, aminoácidos (leucina, isoleucina y valina), fosfolípidos y flavonoides.

Es conveniente realizar una depuración hepática al año, nos podemos ayudar de algunas plantas medicinales como: el Boldo, Cardo Mariano, Diente de León…, y también de productos de homeopatía altamente efectivos.

Por otro lado, el tubo digestivo desempeña un papel muy importante al evitar que las toxinas endógenas y exógenas entren en la circulación general. Una buena integridad del intestino ayudará a que la detoxificación sea más eficiente.

Si la permeabilidad del intestino se altera, las bacterias y toxinas pueden atravesarlas y pasar al torrente sanguíneo. Puede resultar de gran ayuda, apoyar a las bacterias intestinales favorables con la administración de los probióticos y fibra prebiótica, y así reforzaremos la acción del intestino como barrera, y estimularemos la respuesta inmunitaria aumentando la capacidad de respuesta del intestino frente a los patógenos.

Consejos y recomendaciones

Llevar hábitos de vida saludables (no alcohol, ni tabaco, ni café y sí hacer ejercicio)

Comer ensaladas crudas con: alcachofa, diente de león, rabanitos, endibias y escarola

Beber zumos de frutas naturales

Beber abundante agua

Controlar el estrés

Tener una alimentación adecuada y una vida saludable.

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